Steven Dudley Home

Steven Dudley ReportingSteven Dudley AnalysisSteven Dudley ConsultingprojectsSteven Dudley Walking GhostsSteven Dudley Armas Y UrnasSteven Dudley Flip DocumentaryAbout Steven Dudley

Flip

The drug war, so prominent a feature of US policy for the past four decades, has become a place where justice has been replaced by inertia. The United States government spends billions of dollars a year on treatment and interdiction efforts. And from Mexico to Afghanistan, the drug war dominates the local governments’ agendas. Yet the policies receive scant attention from the US media and little scrutiny from US lawmakers. It is as if the war itself is on autopilot, flying too high to see that the landscape below has changed even while the price of the drugs has not. But that the drug war has failed is not news. What the drug war has become is.

Take the case of Joaquin Perez (pdf). Listening to him you might confuse him for someone else. He speaks of “fighting the drug war” and “ending the scourge” of illegal drug trafficking. “I believe what we're doing is global,” he says with pride about his job. “In other words, you need to bring the war back here [to the United States], and when you do that you’re more effective.” Perez isn’t a government official, though, he’s a Miami-based lawyer who defends drug traffickers and paramilitaries. His client list has included some of the most notorious and wanted paramilitary leaders and drug traffickers in Colombia, including men like Carlos Castaño (pdf), Salvatore Mancuso and Rodrigo Tovar.

Still, Perez understands his role has little to do with “defense” and everything to do with “cooperation.” Indeed, Perez was one of the pioneers of the Colombian “flip,” turning State’s evidence into lower sentences for his clients and avoiding trial in the process. In doing so, he has carved a particular role for himself in this drug war, one that is less lawyer and more government facilitator. Over the years, he has brokered deals for dozens of the most highly sought Colombian drug traffickers who in turn gave information leading to the indictment and downfall of dozens of other drug traffickers. The lawyer’s persuasive tactics have helped end some of the most powerful drug cartels in Colombia. But they’ve also led to lower sentences for some of the most brutal criminals on the planet.

Perez is not alone. Dozens of lawyers now specialize in “flips.” They operate up and down the East Coast of the United States, representing paramilitaries and drug traffickers alike. They travel frequently to Colombian (as well as Venezuelan, Dominican and, increasingly Mexican) jails seeking business and meet often with government officials to keep their client list fresh. More than any others, these men grease the wheels of the drug war in Colombia (and elsewhere) and help dictate relations between the United States and the Andean nation.

The shift is profound. There was a time when a jail cell in the United States seemed like the end for a Colombian drug trafficker, a place where he could do little other than curl up and accept his fate as a lifer behind bars once he’d arrived stateside. In those days, traffickers like Pablo Escobar lived by the adage, “Better a tomb in Colombia than a jail cell in the United States,” then killed hundreds of civilians, judges and policemen as part of a successful effort to get extradition banned in Colombia in the early 1990s.

Today, however, in the wake a number of deals between drug traffickers and US authorities facilitated by lawyers like Perez, a growing contingent of drug traffickers and paramilitaries see the US justice system as a loophole of sorts, a way to escape harsher punishment in places like Colombia where the justice system has been strengthened.

These men no longer hide from US officials, they seek them out with the help of lawyers like Perez, looking to turn a bad situation in their own country into a good one for them and their families in the United States. The criminals serve less time, often avoiding prosecution in Colombia for human rights abuses that include mass murder, rape, and forced displacement. Meanwhile the criminal syndicates evolve; new capos replace the old. The price of narcotics remains the same. The only beneficiaries seem to be the lawyers who claim more clients, the prosecutors and agents who claim more cases, and the drug traffickers who spend less time in prison.

El Abogado de los Diablos

El tema de la extradición se ha puesto de moda en Colombia. Lo que comenzó con el famoso lema de los extraditables de “mejor una tumba en Colombia que una cárcel en los Estados Unidos” terminó siendo un lema bien distinto para los narco-paramilitares: “mejor una negociación con los fiscales estadounidenses que una cárcel en Colombia”. Hasta el mismo Presidente Uribe se pronunció frente al tema con preocupación diciendo que “así como nos preocupaba en el pasado que fueran a imponer sanciones superiores a la pena máxima colombiana, ahora nos preocupa que vayan a imponer una pena prácticamente indulgente”.

En el fondo el debate demuestra hasta donde hemos llegado: El sistema judicial de los Estados Unidos ha fracasado y se ha convirtido en una maquinaria sin propósito que anda por su propria inercia y de eso se trata este documental. Este giro de 180 grados se debe al trabajo de cientos de abogados que facilitan la información de sus clientes a fiscales y agentes en los Estados Unidos que la utilizan para abrir nuevos casos en contra de otros supuestos narcotraficantes, creando así un ciclo sin fin en el que todos benefician: los abogados tienen más clientes, los fiscales y los agentes tienen más investigaciones, y los narcos tiene menos años en la cárcel. Los únicos que no parecen beneficiarse y sufrir las consecuencias de la impunidad son los mismos colombianos quienes esperan el día en que haya justicia para ellos.

Este documental está basado en los testimonios de distintos personajes vinculados con estos procesos de diversos modos. El mayor peso narrativo de la historia racae sobre el abogado Joaquín Pérez (pdf) quien, basándose en su importante trayectoria profesional y en sus experiencias personales, hará un recuento del radical cambio en la percepción del concepto de extradición en los delincuentes, los distintos miembros del sistema judicial colombiano y los cuidadanos comunes.

Desde los años ochenta Pérez ha sido pionero de los llamados "Flip", como se conoce informalmente al proceso en el cual un narcotraficante suministra información o empieza a trabajar para las autoridades judiciales a cambio de una reducción de su condena. Al principio los otros abogados le decían a Pérez “rata” y “sapo” pero Pérez entendía que era casi imposible superar una acusación de los fiscales en los Estados Unidos y con el tiempo convenció a sus clientes de que era mejor negociar que pelear. Sus clientes han sido algunos de los más importantes narcotraficantes flip de Colombia desde Nicolás Bergonzoli hasta Carlos Castaño (pdf) y ahora Salvatore Mancuso.

El documental contará como Pérez perfeccionó esta técnica. Además de largas entrevistas con el personaje, se filmará a Pérez en su día a día, llegando hasta las reuniones en la cárcel con sus clientes más famosos como Rodrigo Tovar mientras debaten su estrategia. Es más, Pérez nos dejará entrar en su mansión donde se conocerá a su esposa, una Cubana-Americana quien tiene que asumir muchas de las tareas de entretener a las esposas y novias de los clientes de su esposo, una entrada única al mundo íntimo de un abogado de los narcos.

Así vamos a entender mejor cómo una persona que comenzó defendiendo los pobres termina defendiendo a algunos de los criminales más sanguinarios del mundo. Además, se hablará con abogados, negociadores, ex agentes y ex embajadores quienes explicarán porqué y cómo ha cambiado el sistema judicial para convirtirse en un destinos hasta deseable para los narcotraficantes. Sin embargo, no nos olvidamos del resto y se utilizarán testimonios de víctimas de los narco-paramilitares implicados, entrevistas con representantes de ONGs y otras instituciones que se oponen a dichos arreglos y opiniones de ciudadanos comunes.

Con lo anterior, este proyecto nos proporciona información clave para entender las relaciones entre Colombia y Estados Unidos en los últimos 25 años. Sin embargo, esto no es lo más importante, pues el documental no sólo se ocupa de importantes temas de la actualidad política del país, sino que los analiza desde una perspectiva histórica y humana, indagando en las complejidades y los matices de la historia a través de las distintas, y a veces contradictorias, perspectivas de quienes los vivieron. Además, se hace énfasis en cómo estos procesos constituyen una parte clave a la hora de intentar entender no sólo el pasado sino también, y sobre todo, el presente y el futuro de Colombia.  

Contact Steven Dudley contact@stevendudley.com